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BORAU; en el triángulo mágico.

Las huellas del esplendor de este magnífico núcleo urbano aparecen en muchas de sus casas ; que han sido conservadas y restauradas con acierto.

Es una de las pocas Villas existentes en el Pirineo Aragonés que conserven íntegra su arquitectura tradicional; pero haciendo un guiño a lo contemporáneo.

Calles angostas; empedradas; tejados de pizarra y tosca y un sinfín de chimeneas; lo convierten en un lugar único.

Y en sus inmediaciones, uno de los Monasterios más importantes de la Edad Media; San Adrián de Sasabe ( siglo X).Parece ser que el Monasterio fue sede Episcopal en aquel siglo; y que el Santo Grial se conservó en él durante un corto periodo de tiempo; antes de su traslado a Jaca y San Juan de la Peña.

Es un lugar con alto nivel energético espiritual; ubicado 2 metros bajo el nivel del suelo, construido sobre puntales de madera, en lugar de material sólido o piedra.Se han de mantener húmedos, pues de lo contrario todo el edificio se vendría abajo. Puedes oir el silencio, con la musica de un arroyo.

El Triángulo Mágico lo forman San Adrián de Sasabe, San Juan de la Peña y la Peña Oroel; lugares esotéricos de las tierras de los Pirineos oscenses; formado por tres lugares sagrados para todas las culturas de la Prehistoria.

No te pierdas una escapada por este subyugador entorno.

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