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EL MISTERIO DE LA HABITACION 126


La Posada del Peine de Madrid es la más castiza y antigua de la Villa y Corte, ya que data de 1610; y tiene una historia de siempre que me encanta.

Las pequeñas anécdotas se convertían en acontecimientos. interesantes, en una vida en la que lo importante era subsistir.

En aquel año de 1610, Juan Posada compro una casa, con la idea de alojar a las personas que acudían a la Corte. El porqué del nombre de la Posada lo encontramos en el hecho de que en una de sus habitaciones había un peine a disposición de los clientes, todo un lujo en un lugar de paso. Eso sí, el peine estaba atado para que nadie se lo llevase "prestado".

En el año 1868, cuando Isabel II fué destronada, había mucha demanda hotelera en Madrid; y la posada se convirtió un referente, incluso construyendo en su fachada un templete con un reloj. Su fama ha llegado hasta nuestros días, reconvertida en un Hotel Boutique.

Como los diferentes dueños fueron comprando pisos y habitaciones en los edificios que tenían al lado, la Posada se convirtió en un laberinto; y hablando de esos escondites, es cuando nos encontramos con la habitación 126.

En una pared de esa habitación, había un armario que hacía las veces de alacena, escondía a fugitivos para reuniones clandestinas, pero también a quien quería pasar desapercibido, e, incluso a amantes. La leyenda cuenta también que esa habitacioón tiene su propio fantasma, una mujer vestida de negro, que jamás se atrevió a salir de su alojamiento.

Lugar de encuentro, alojamiento de personajes ilustres, centro de entrega de objetos perdidos... hay que visitar la Posada y dormir en la 126. Si no volveis a leerme, deduciré lo que ha pasado.


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